Otto no disfruta mucho con la cerveza, pero sí con las soft drinks. Y hoy ha encontrado una marca italiana que sólo por el diseño ya vale la pena probar. Gaseosa, refrescos de lima, etc...viernes, 27 de febrero de 2009
Limón siciliano
Otto no disfruta mucho con la cerveza, pero sí con las soft drinks. Y hoy ha encontrado una marca italiana que sólo por el diseño ya vale la pena probar. Gaseosa, refrescos de lima, etc...Walk all over

Hay gente que camina de forma rara, gente que no sabe caminar, gente que odia caminar. ¿Diferencias entre andar y caminar? Bufff… Otto disfruta mucho andando, caminando y paseando. No en plan caminata socrática. O sí, quién sabe. Pasear y conversar al mismo tiempo es muy placentero, pero pasear sin rumbo y conversar, todavía más. Y pasear y conversar sin rumbo, la leche. ¿Alguna vez me atreveré a ir así por calle? ¿O desfilar así? El abuelo aviador de Otto caminaba con lentitud y altivez, el abuelo de R.R. con gracia, el padre de F.D. con prisas, siempre con prisas, como este maldito conejo.“Hay una gran diferencia entre conocer el camino y andar el camino”, que diría Morfeo a Neo.
Nota 1: caminar comiendo o bebiendo. Es un arte y no todo el mundo sabe.
Nota 2: caminar y hablar con el móvil a la vez, todo muy rápido. El amigo I.M. es un maestro, es EL maestro. Próximamente colgaremos un vídeo al respecto.
Nota 3: caminar y escuchar música. Bufff…esto merece una entrada propia.
Nota 4: caminar y vomitar sin mancharse los zapatos, caminar y besar at the same time, caminar y cantar a viva voz, caminar con los ojos cerrados, caminar repartiendo el Herald Tribune, (el arte de) caminar con tipos como éstos, caminar hacia atrás, caminar borracho, caminar por Roma, caminar como las mujeres de Crumb, caminar como Sartre.
Nota 5: la gente que camina mal, ¿baila mal? Este vídeo DEBE VERSE.
Para leer: “El caminante”, de Jiro Taniguchi. En plan “fui a por tabaco y me lié” pero a lo emo-zen. Sr Taniguchi, discúlpeme el chascarrillo.
martes, 24 de febrero de 2009
Elige un pecado y pónlo en práctica

Otto recupera una lectura donde se dice que los siete pecados capitales -definidos, of course, por el catolicismo- son en realidad vicios, excesos, desmesura pasional. Bien. Y son capitales porque de cada uno de ellos se derivan los demás vicios. Y -esto sí que es genial- cada vicio viene atribuido por una figura del Diablo:
- Avaricia: Mammón
- Ira: Satanás
- Envidia: Leviatán
- Gula: Belcebú
- Lujuria: Asmodeo
- Soberbia: Lucifer
- Pereza: Belfegor
- Los seis primeros discos de Black Sabbath y algunos más.
- “La semilla del diablo”, “El corazón del ángel” y muchas más.
- “La divina Comedia”, “Fausto”, “El Maestro y Margarita” y mucho mucho más.
- El Bosco, Brueguel, Grünewald, Goya (caprichos), Miguel Ángel y tantos más…
- ¿Cómics? Mmm…dedicaré otra entrada para esto.
domingo, 22 de febrero de 2009
Coraline

Otto ha leído esta tarde “Coraline”, de Neil Gaiman, adaptación al cómic de la novela homónima escrita en 2002. Recién editada por Roca editorial e ilustrada por P. Craig Russell, “Coraline” tiene las influencias habituales de Gaiman -Poe, Carroll, Miyazaki (sí, también) y muchos autores más-, e incluye todo lo necesario para gustarle a Otto: puertas que se abren en determinadas circunstancias, espejos que reflejan lo que les apetece, casas victorianas, animales parlantes y almas robadas. Nada nuevo, vamos, dentro del género. Pero hay un problema en esta adaptación, bajo mi punto de vista: el ilustrador. P. Craig Russell -americano de Ohio- había hecho algún que otro Batman, Star Wars, Conan, algo de Sandman, claro, y hasta una serie basada en “El libro de la selva”. Hasta aquí, todo bien. Lo que ocurre es que, leyendo atentamente algo tan inglés como “Coraline”, uno tiene la sensación de que no hay nada inglés en la adaptación. Es decir, en ningún momento uno cree estar leyendo/viendo algo que transcurre en Inglaterra. Sí, lo sabemos, una casa victoriana en medio de la campiña británica no tiene por qué reflejar nada más que eso, pero me refiero al espíritu y las referencias gráficas de Russell. Es un magnífico dibujante -trazo rápido, línea clara, a veces accidentada pero ciertamente interesante-, pero creo que no tiene química con Gaiman. O al menos no en esta ocasión. ¿O quizás Gaiman lo quiso así y me estoy colando? ¿O quizá Gaiman es tan americano ya -lleva viviendo allí desde hace la hueva- que ha perdido su british touch? Y, claro, ya hay adaptación de esta historia a la gran pantalla, dirigida además por Henry Selick. Sí, el de este clasicazo. Es una peli de animación stop-motion rodada en 3D y alta definición que acaba de presentarse en el Dublin Film Festival. Aquí el trailer. Y sí, la música también es de Danny Elfman, qué esperábais. Y Gaiman está muy contento con todo esto. En serio. Otto no tanto, to be honest. Y el 3D se lo podían haber ahorrado. E intuyo que la cosa vendrá con toda la caballería de merchandising y bla bla bla. En fin.
Si las necesitas, silba

sábado, 21 de febrero de 2009
Soplaré, soplaré y soplaré...

viernes, 20 de febrero de 2009
They got me, babe
A disfrutarlo.