Me gusta lo que hace Jasper James con las personas que miran ciudades o las ciudades que miran personas. Siempre que miro desde las ventanas pienso en lo embobado que me quedo no sólo por lo que miro sino por cómo lo miro y lo que ello en mí provoca. Hay una yuxtaposición del momento, una suspensión del yo cuando dejas ir la mirada desde la oficina, un hotel, tu casa o la de tu amante.
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