martes, 24 de mayo de 2011

Con lo que cobran...




Hay muchas formas de practicar deporte, y muchas más de verlo desde fuera. El periodismo deportivo, esa lacra. Me gustan los analíticos físicos del deporte, los que hablan, como comentaristas invitados, del esfuerzo que supone practicar el deporte en sí. El entrenamiento, la disciplina, el sacrificio y, sobre todo, el hecho mismo de estar ahí, practicándolo, con la presión del público, el directo, las cámaras, los entrenadores dando el coñazo y todo eso. No es fácil, y me gusta que al menos alguien lo diga, porque desde el sofá de la casa de uno todo se ve como muy fácil, y jode, porque no es así. Es tan jodidamente fácil decirle a un delantero de fútbol: "¡Si eso lo marca hasta un niño!", o a un tenista de élite: "¿Cómo no has podido llegar a esa bola?"
Pero la sentencia que más me gusta del que mira y no esta ahí es: "Con lo que cobran".
Esa sí que es buena.
Y es que estar ahí, en la cancha, en la tierra batida, en el cuadrilátero, es infinitamente más agradable, sí. Y el triunfo, y la derrota, y la mezcla de sentimientos (si los hay), y la capacidad e incapacidad de concentrarse son lo más bonito del deporte. La tensión, la rabia, el esfuerzo, la imposibilidad, la victoria o la derrota.
Practicar un deporte es maravilloso.

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