miércoles, 5 de mayo de 2010

De Kruisafneming



Me fascina el “Descendimiento de la cruz” de Roger van der Weyden, pintor flamenco que alcanzó la cumbre con esta maravilla de 220cm de alto x 262cm de ancho que puede admirarse -porque no hay otro verbo- en el Museo del Prado. Me entero que este tríptico fue intercambiado en su día por un órgano (hay malos vendedores por todas partes), que viajó en barco por orden del rey de España y la nave naufragó (hay reyes con mala suerte por todas partes, pero en España más). Ah, pero el embalaje que la preservaba era de gran calidad y las secuelas fueron pocas. Thank God.
La gran Z. S. me ha dicho que hace muy poquito escuchó al mismísimo Iggy Pop decir que esta es una de sus obras favoritas de todos los tiempos, y que no pierde oportunidad de pasarse por el museo madrileño cada vez que el de Detroit viene a actuar. ¿Iggy Pop y van der Weyden en el mismo post? Sí, bravo por Iggy, un motivo más para adorarlo. De la composición, de los personajes y de los detalles fabulosos de este cuadro no vamos a hablar aquí porque esto no es ni un blog de arte ni el puto examen de Selectividad. Viva van der Weyden, viva Iggy Pop.


Nota: si supiera hacerlo, me curraría un bootleg del cuadro con el jeto de La Iguana sustituyendo al del Mesías. Fijo que Iggy lo habrá pensado.

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