martes, 29 de diciembre de 2009

Wild Thing


Dice Vincent Cassel que el día que se sacó el carnet de conducir se marchó con el coche de papá desde París a Niza del tirón sin bajar de los 230km/h. Bien. 
Cassel es uno de esos actores franceses con charme que no tienen redaños en admitir que vienen de barrios bienestantes, y eso a Otto le gusta. Se ha sobrevalorado a los actores con orígenes humildes, pasados atormentados o linajes dudosos. Bien. 
Cassel afirma sin vergüenza que su familia es burguesa, que siempre fue a coles privados y que sus amigos no eran precisamente gente de la calle. Está bien que alguien que ha interpretado papeles bastante extremos como Cassel diga eso. A Otto le gusta Cassel como actor, y hoy ha soñado con él, con perros que le mordían las piernas y playas extrañas. 
Por cierto, que Cassel estuvo haciendo windsurf en una playa de Benicàssim hace dos años, y Otto se lo encontró de narices mientras nadaba. Esto es cierto, lo atestiguaban las fans que había acumuladas en la orilla esperando que el gabacho volviera de las calmadas olas del mediterráneo, y unas cuantas cámaras de tele también. Otto, por su parte, volvió a toda hostia a su toalla para ver si encontraba a la mujer de Vincent tomando el sol bajo alguna sombrilla. A cada uno lo suyo.

Nota 1: Otto ha empezado a mirar peligrosamente algunos coches. Esto de haberse sacado el carnet debe tener sus consecuencias. Además de mirar piernas, ahora mira coches. Pequeños, compactos, rojos o negros y para viajes locales, no como el de Cassel.

Nota 2: la canción para esta entrada tiene que ser sin duda "Cars and Girls", de Prefab Sprout.

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